jueves, 13 de marzo de 2014

ESPECIALIZACIÓN EN EL TRABAJO CELULAR

Antes de adoptar el modelo celular la iglesia Elim realizaba muchas actividades evangelizadoras. Los jóvenes de la iglesia éramos quienes dedicábamos nuestro tiempo a esos esfuerzos. Tal era el deseo de alcanzar a los perdidos que evangelizábamos en los autobuses, en los parques, en los cines, en las campos deportivos, en las calles, en los mercados, en el aeropuerto y en todo lugar donde hubiese alguna reunión de personas.
Teníamos una directiva juvenil y, dentro de ella, era el responsable de suplir con literatura para el evangelismo. Mi tarea era ponerme en contacto con diversas instituciones que enviaban pequeños folletos para evangelizar. Tenía todo un sistema de correspondencia postal por el cual recibía miles de esos folletos todo el tiempo. Eran los folletos que luego distribuíamos en las actividades juveniles. Además, se hacía toda especie de anuncio del evangelio. Desde el apoyo a cruzadas evangelizadoras hasta las iniciativas más exóticas que puedan imaginarse que incluía el uso de globos, marchas, música, carteles, etc.
No obstante, cuando comenzamos el trabajo celular descubrimos que podíamos tener un mayor alcance numérico permanente por medio de las reuniones en casa. Además, existía otra ventaja, que era que las personas evangelizadas podían recibir un seguimiento mucho más efectivo después de su conversión. Cosa que difícilmente ocurría en el otro tipo de actividades. Tan convencidos fuimos de las bondades el modelo celular que todas esas actividades, que ya eran una tradición de trabajo por años, se cancelaron para concentrarnos en el trabajo en las casas. Después de 27 años, esa concentración y especialización en la evangelización en las casas ha dado como resultado un impacto evangelizador mucho más efectivo que si hubiéramos seguidos con los apasionantes pero dispersos esfuerzos de nuestras actividades evangelizadoras. En este trabajo, como en otras muchas cosas, la especialización es clave para efectividad.


TRADUCCIÓN AL INGLÉS

Specialization in cell work.
Before adopting the cell model Elim church performed many evangelistic activities. We as the youth of the church were the ones who dedicated our time to these efforts. The desire to reach the lost was such a desire that we evangelized on buses, in parks, in cinemas, on sports fields, in the streets, in the markets, at the airport and in all places where there was a gathering of people.
We had a youth board and, in it, I was responsible for supplying with literature for evangelism. My task was to contact various institutions that sent small booklets for evangelism. I had a whole system of postal correspondence through which I received thousands of these flyers all the time. These were the flyers that we later distributed in the youth activities. Furthermore, we made any kind of proclamation of the Gospel. From supporting evangelistic crusades to the most exotic imaginable initiatives that included the use of balloons, marches, music, posters, etc...
However, when we started the cell work, we discovered that we could have a more permanent numerical outreach through house meetings. Moreover, there was another advantage, and that was that evangelized people could receive a much more effective after conversion follow-up. This is something that hardly occurred in the other type of activities. We were so convinced of the benefits of the cell model that all these activities that were already a working tradition for years, were canceled to concentrate on the work in the houses. After 27 years, that concentration and specialization in evangelism in houses has resulted in a much more effective evangelistic impact than if we had continued the exciting but scattered efforts of our evangelistic activities. In this work, as in many other things, specialization is the key to effectiveness.


TRADUCCIÓN AL PORTUGUÉS

Concentrando em Uma Coisa.
Antes de adotar o modelo de células, a igreja Elim tinha muitos ministérios evangelísticos e atividades. Nós, como a juventude da igreja, éramos os que dedicavam nosso tempo para esse fim. O desejo de alcançar o perdido era tão forte que nós evangelizávamos nos ônibus, parques, cinemas, centros esportivos, ruas, mercados, aeroportos e em quaisquer locais onde havia grande concentração de pessoas.
Nós organizávamos um “quadro” para a juventude, e eu era o responsável pelo fornecimento da leitura evangelística. Meu trabalho era contatar várias instituições a fim de adquirir folhetos evangelísticos. Eu tinha todo um sistema de correspondência postal através do qual eu recebia milhares desses panfletos o tempo todo. Nós distribuíamos esses panfletos por toda São Salvador e pregávamos o evangelho como e da forma que podíamos. Usamos algumas estratégias inusitadas para aquela época, como bexigas, marchas, músicas, posteres, etc…
Entretanto, quando iniciamos o trabalho em células, descobrimos que poderíamos ser ainda mais consistentes e divulgar mais permanentemente através dos encontros nos lares. Ademais, havia outra vantagem importante: aqueles que foram salvos recebiam follow-up natural e efetivo. Isto é algo que não ocorria muito nas estratégias usadas anteriormente. Na verdade, nos convencemos tão facilmente dos benefícios nos modelos de célula que todas as atividades anteriores foram canceladas para nos concentrar apenas no ministérios de células nas casas.

Depois de 27 anos, esta concentração e especialização de evangelismo nas casas resultaram em um impacto evangelístico muito mais efetivo do que se tivéssemos continuado o empolgante mas dispersos esforços das nossas atividades evangelísticas anteriores. No ministério de células, assim como em todas as outras áreas da vida, concentração é a chave para a eficácia.