jueves, 6 de marzo de 2014

LA CASA COMO NÚCLEO DE LA IGLESIA

La casa era la estructura básica en la sociedad en la cual el cristianismo nació. Para el mundo greco-romano la casa era la base sobre la cual se edificó toda la teoría del estado. Para ellos, la relación era tan estrecha que la política no era más que la extensión de la vida en la casa. Por ejemplo, Filón escribió estas palabras: “El futuro hombre de estado tiene que estar antes entrenado en el gobierno de su casa. Si una casa es una ciudad en pequeño y si el gobierno de la casa se relaciona con la política, se puede decir que una ciudad es una casa grande…” No debe extrañarnos que Pablo relacionara el desempeño del ministro del evangelio con su habilidad de gobierno dentro de su casa (1 Timoteo 3:5).
Esta idea no era una ocurrencia de Filón sino que era la línea de pensamiento predominante en la época que tenía como antecesores a pensadores de la talla de Platón, Aristóteles y Tácito. Es por ello que cuando el cristianismo surgió, su relación con el mundo se planteó como la manera en que se relacionaría con la casa. La respuesta fue la penetración en la casa como núcleo vital de sobrevivencia y como unidad básica de organización.
La adopción de la casa como núcleo básico condicionó la reflexión teológica que encontramos en las cartas de Pablo y que constituyen la base sobre la que se edifica el cristianismo tal y como lo conocemos hoy en día. Solamente cuando la iglesia vuelve a las casas es cuando encuentra el sentido último de su teología y de su praxis evangelizadora. La casa fue inherente a la iglesia y debería serlo en todas las épocas. Una manera práctica de recobrar esa vivencia hoy en día es adoptando el modelo celular que toma su inspiración en el modelo de la iglesia que se encuentra en el Nuevo Testamento. De esa manera, se puede revivir la vivencia de una iglesia que penetra la sociedad comenzando por su núcleo básico, que al igual que en el siglo I, sigue siendo la casa.


TRADUCCIÓN AL INGLÉS

The house as the nucleus of the church.
The house was the basic structure of the society in which Christianity was born. For the Greco-Roman world the house was the foundation on which the whole theory of the state was built. For them, the relationship was so close that politics was merely the extension of life in the house. For example, Philo wrote these words: “The future statesman must be trained first in the ruling of his home. If a house is a small city and if the ruling of the house is related to politics, you can say that a city is a big house ...” No wonder Paul relates the performance of the ministry of the gospel with his ability to rule inside his house (1Timothy 3:5).
This idea was not an occurrence of Philo but it was the predominant line of thought at the time that had as predecessors thinkers as Plato, Aristotle and Tacitus. That is why when Christianity appears, its relationship with the world was presented as the way it would relate to the house. The answer was the penetration in the house as the vital nucleus of survival and as the basic unit of organization.

The adoption of the house as the basic nucleus conditioned the theological reflection found in Paul's letters, which constitutes the basis on which Christianity is built as we know it today. Only when the church returns to the houses is when she finds the ultimate meaning of her theology and evangelizing praxis. The house was inherent to the church and it should be at all times. A practical way to regain that experience today is adopting the cell model which takes its inspiration in the model of the church found in the New Testament. In that way, you can relive the experience of a church that penetrates into society starting with its basic nucleus, which as in the first century, it is still the house.


TRADUCCIÓN AL PORTUGUÉS

Os lares como os núcleos da Igreja.
Os lares eram a estrutura básica nos quais o Cristianismo nasceu. Para o mundo Greco-Romano, o lar era a base no qual toda a teoria do estado era construída. Para eles o relacionamento era tão próximo que a vida política era apenas uma mera extensão da vida nos lares. Por exemplo, Philo escreveu as seguintes palavras: “O futuro estadista precisa primeiro ser treinado como dirigente de seu lar. Se o seu lar  é uma cidade pequena e se dirigir seu lar está relacionado a vida política, você pode dizer que uma cidade  é um grande lar.” E Philo estava apenas seguindo a linha de pensamento de seus antecessores, a qual incluía muitos pensadores como Platão, Aristoteles e Tácito.
Paulo também relaciona o ministério cristão com a habilidade de dirigir seu próprio lar. (I Timóteo 3:5). Quando o Cristianismo surgiu, seu relacionamento no mundo estava bem conectado aos lares. O Cristianismo começou a se espalhar penetrando nos lares como o núcleo vital sobrevivente, como a unidade básica de organização.
A adoção de lares enchem de reflexões teológicas as cartas de Paulo, as quais constituem a base na qual o Cristianismo que conhecemos hoje foi construído. Na verdade, somente quando a igreja retornou ao NT, ministério lar em lar, que ela encontrou o significado final da prática teológica e evangelismo. Os lares foram essenciais para a igreja primitiva e então devem ser tão importantes para nós hoje em dia. Uma forma prática de obter mais uma vez esta experiência é através da adoção do modelo celular, o qual se insipira no ministério lar em lar do Novo Testamento. Adotando esta forma, você pode reavivar a experiência de uma igreja que penetra o centro da sociedade, e vê a transformação de dentro para fora.