jueves, 3 de febrero de 2011

DE LA SINAGOGA A LAS REUNIONES CRISTIANAS

Durante el exilio en Babilonia, los judíos habían perdido el templo para continuar sus ceremonias. Eso les obligó a buscar otra forma de continuar la práctica de su fe. Fue entonces que comenzaron a reunirse en las casas para la lectura de las Escrituras y su comentario. Así nacieron las sinagogas.
Después del regreso a su tierra y de la reconstrucción del templo, se conservó la costumbre de continuar reuniéndose como sinagogas en las casas. Las reuniones se realizaban en los aposentos altos que se reservaban para ese propósito. Las sinagogas, o reuniones en las casas, se convirtieron así en un elemento paralelo al culto en el templo.
Siglos después, en época de Jesús, la sinagoga era ya una institución. Hoy existe evidencia que la casi totalidad de sinagogas que se mencionan en los evangelios eran, en realidad, reuniones en las casas.
Después de la resurrección de Jesús, todos los discípulos que habían quedado eran judíos. Por ello, no debe extrañarnos que los apóstoles se reunieran en un aposento alto para orar. De igual manera, cuando la iglesia nace, no debe extrañarnos que siendo todos judíos, comenzaran a reunirse en las casas para reflexionar sobre su fe.
Cuando el evangelio llegó a ciudades paganas, el modelo de reunión judía fue adoptado junto con el evangelio. Y así, las iglesias siguieron la tradición de reunirse en las casas. El evangelio se extendió de manera sorprendente y adquirió vitalidad. Eso duró aproximadamente unos 300 años hasta que la institucionalización se impuso. Hoy, debemos rescatar las lecciones del pasado para la revitalización del evangelio en nuestros días.


VERSIÓN EN INGLÉS

From the synagogue to the Christian meetings.

During the exile in Babylon, the Jews had lost the temple to continue their ceremonies. That forced them to find another way to continue the practice of their faith. It was then when they began to gather in houses to read and comment on the Scriptures. This is how the synagogues were born.

After returning to their land and rebuilding the temple, the custom of continuing to gather as synagogues in houses was preserved. The meetings were held in the upper rooms that were reserved for that purpose. The synagogues, or gatherings in houses, thus became a parallel element to the worship in the temple.

Centuries later, in the time of Jesus, the synagogue was already an institution. Today there is evidence that almost all of the synagogues mentioned in the Gospels were actually meetings in houses.

After the resurrection of Jesus, all the disciples who had remained were Jews. Therefore it is no surprise that the apostles met in an upper room to pray. Similarly, when the church is born, being all Jews, we must not be surprised to see that they began to gather in the houses to reflect on their faith.

When the Gospel came to pagan cities, the Jewish meeting model was adopted along with the Gospel. And so, the churches followed the tradition of meeting in houses. The gospel amazingly spread and acquired vitality. That lasted for about 300 years until the institutionalization was imposed. Today, we must rescue the lessons of the past for the revitalization of the gospel in our days.