jueves, 24 de octubre de 2013

LOS CANTOS EN LA CÉLULA.

Desde que comenzamos el trabajo celular en 1986 se estableció que en las reuniones de células no se debía permitir el uso de los dones del Espíritu a menos que estuviese presente un pastor. Dado que las células se multiplicaron rápidamente, cada vez fue más difícil que un pastor pudiese estar presente en cada célula. Eso llevó a que, en términos prácticos, los dones del Espíritu quedaran fueran del programa de la célula. Es decir, que por más de 25 años el hablar en lenguas, interpretar lenguas, profetizar y el ejercicio de los demás dones quedó suprimido. Por esa causa, el tiempo de las alabanzas se convirtió en el punto inicial del programa nada más.
No obstante, después de varios años reflexionando en el tema, llegué a la conclusión que habíamos dejado fuera de nuestro sistema un importante componente del culto cristiano y las mejores herramientas para la edificación del cuerpo de Cristo. Conversé sobre el tema con los pastores de distrito de nuestra iglesia y llegamos a la conclusión que lo mejor era abrir la puerta para el ejercicio de los dones del Espíritu en las células. El aspecto del orden dentro de ella se conservaría de la misma manera que Pablo lo conservó: por la instrucción.
En nuestra pasada conferencia anual para líderes y supervisores, hice una presentación del tema y se entregó a los hermanos la instrucción necesaria para el buen uso y regulación de los dones. Pero, lo más importante es que se les animó a procurar la manifestación de los dones en la célula. Dentro del programa, no hay duda que el Espíritu Santo puede manifestarse cuando lo desee. Pero, el momento más propicio es durante la alabanza. En los últimos meses, el tiempo de alabanzas ya no es más un punto del programa. Hoy es un momento cuando se construyen las condiciones para que el Espíritu Santo pueda manifestarse. Eso hace que la alabanza se vuelva viva y muy sentida. Las células han recibido una renovación desde el momento mismo en que inicia el programa pues las personas están hoy ansiosas de lo que el Espíritu Santo hará.

The songs in the cell.
Since we started the cell work in 1986 it was established that it wouldn’t be allowed the use of the gifts of the Spirit in the cell meetings unless a pastor was present. Because cells multiplied rapidly, it became increasingly difficult for a pastor to be present in each cell. In practical terms, that led the gifts of the Spirit out of the cell program. This means that for more than 25 years speaking in tongues, the interpretation of tongues, prophecy and the exercise of the other gifts were suppressed. For that reason, the time of praise became the starting point of the program and nothing more.
However, after several years reflecting on the subject, I concluded that we had left out of our system an important component of the Christian worship and the best tools for building up the body of Christ. I talked about the issue with our church’s district pastors and we concluded that it was best to open the door to the exercise of the gifts of the Spirit in the cells. The aspect of the order within the cell would be preserved in the same way that Paul preserved it: by the instruction.
In our last annual conference for leaders and coaches, I made a presentation on the topic and gave the necessary instruction for the proper use and regulation of the gifts to the brethren. But most important, we encouraged them to seek the manifestation of the gifts in the cell. There is no doubt that within the program the Holy Spirit can manifest itself when He pleases. But the best moment is during praise. In recent months, the time of praises is not a point in the program anymore. Today is a time when conditions for the Holy Spirit to manifest are built. That makes the praise become alive and deeply felt. The cells have received a renewal from the moment the program starts since today people are anxious of what the Holy Spirit will do.